Pecado Nefando

por Ima Ríos 

      Se trata, cósmicos, del realismo mágico sin límites; de lo imposible logrado; de lo ajeno re-poseído. Del “No” inmolado por las teorías más prósperas y del “Sí” déspota ejecutado por un pueblo luchador. Se trata del velero carente de lonas, que utilizó la contrariedad del viento a su favor; ése que logró traspasar aquellos campos marítimos minados de piedras submarinas invisibles, con su magnífica discriminación positiva en casos de entropía. Se trata, también, de la insipidez del diario vivir; de la ayuda inexistente al prójimo; de la venta del auxilio. Se trata de la guerra sinfín en los tiempos del amor vendido a los más pobres; de los entes compulsivos y ciegos, fieles creyentes del consumismo de la fe; y, a la vez, del repipi que inventó el colmo de la tacañería masiva. 

       De eso se trata: de cerdos, ovejas y ganado bruto; de idiosincrasias de toilette; de supervivencias aparentes y de archipámpanos legales. De dedosincrasias; de palas; del “vente conmigo que tú eres mi amigo”; del “no te preocupes, que estudiar es perder el tiempo”; de seres más problemáticos que la respiración de Beckett. Se trata de la razón ejecutada en el patíbulo social; de la privación del intelecto para lograr vender un sueño. 

       Sí, de eso: de posmodernistas pos-globales y todas sus condicio sine qua non; de analfabetos funcionales que se creen poseedores del poder por apretar un simple botón. Se trata de las leyes de gravedad del imperio que agravan la posibilidad de ser libres; del sometimiento a burocracias inertes que alienan al más cuerdo; de jerarquías, de déspotas y oprimidos felices. De parábolas surrealistas tomadas como literales; de caníbales que votan en contra de rituales paganos mientras ingieren el cuerpo de su creador; de críticos y sus delirium tremens. De pocos que quieren lo mucho que no pueden lograr porque el orden social se los prohíbe. 

       Se trata de contratos sociales con la soledad; de hablar con el prójimo a través de un aparato; de temerle a miradas ajenas. De eso. De persecuciones metaforizadas; de degradaciones y denigraciones; de comemierderías lingüísticas. Se trata de meternos en la cama del prójimo y corroborar su vida sexual; de ser más chismosos que el guaraguao; de comprar carnes con doble empaque. Sí, se trata de cosas totalmente enajenantes. Aquí todo está basado en ese antiguo pensamiento que dicta: “pa’ que me pase a mí, que le pase a otro”. 

       Sí, la dinámica que se vive en esta esfera renqueante, mórbida, se trata de eso. De sociedades involucionadas; de matizaciones robadas; de lujos absurdos y pobrezas disimuladas. Aquí el tapujo es ley y orden… y la acefalía también. Bien lo había profetizado Einstein: nada más perenne que la estupidez humana.